domingo, 13 de julio de 2008

Acuerdo Energético de Petrocaribe

13 de Julio del 2008

MARACAIBO, Venezuela.- Los jefes de Estado y gobierno del Acuerdo Energético de Petrocaribe acordaron modificar el modelo de financiamiento que venía operando para los países miembros, para que en lo adelante si el precio del barril de petróleo llegase a 200 dólares se pagaría sólo un 30 por ciento a corto plazo y el otro 60 a largo plazo, esto es en 25 años.

Ante una propuesta sometida por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, los mandatarios que participan en la V Cumbre de Petrocaribe recibieron con júbilo la propuesta de Chávez, con la cual el acuerdo que se inició hace tres años con un cincuenta-cincuenta, quedará modificado.

República Dominicana, que recibe 30 mil barriles de petróleo diario a través del Acuerdo Energético Petrocaribe, pagando un 50 por ciento en 90 días y otro 50 a largo plazo, sólo tendrá que abonar el 30 por ciento de la factura que recibe diariamente.

Después de aprobada la propuesta sometida por Venezuela, el presidente Chávez instruyó a su ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, para que ponga en práctica el nuevo esquema del Acuerdo de Petrocaribe, sancionado este domingo por los jefes de Estado y de gobierno.

Mediante el nuevo esquema de financiamiento aprobado este domingo, República Dominicana, que importa 30 mil barriles diarios de productos derivados del petróleo venezolano, en un esquema de 140 dólares el precio del barril, pagaría 907 millones de dólares en un plazo de un año, un 30 por ciento de ellos a corto plazo.

Si la cuota de Petrocaribe llegara a 40 mil barriles diarios, el país pagaría mil 209 millones de dólares en el mismo plazo de un año.

Los jefes de gobiernos y primeros ministros analizaron la crisis alimentaría y el impacto que ésta tiene en las economías de la región, y acogieron la moción del presidente Chávez para crear el mecanismo de Petroalimento, con el cual se destinará un fondo de 480 millones de dólares para incentivar la agropecuaria en los países miembros del esquema.

En el marco de Petrocaribe, Venezuela planteó que los países miembros tengan acceso a fertilizantes para la producción agropecuaria, que ha sido impactada por los altos precios de los insumos.

En el marco del encuentro, el ministro de Energía y Petróleo de Venezuela, presentó un informe de gestión del primer semestre de este año registrando un incremento significativo en las exportaciones de 46 por ciento, comparado con el mismo período del año anterior.

El Acuerdo de Petrocaribe contempla la posibilidad de que los países signatarios cancelen el crédito que otorga Venezuela, parte de la porción financiada con bienes y servicios disponibles.

jueves, 3 de julio de 2008

Día de la Independencia de Venezuela

Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela es un documento en el cual siete Provincias Españolas pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela en Sudamérica declararon su independencia del Reino de España y explicaron sus razones para esta acción. La nueva nación que esta declaración proclamó sería la Confederación Americana de Venezuela. Fue redactada principalmente por Juan Germán Roscio, fue ratificada por el Congreso el 7 de julio de 1811, y pasada al libro de Actas el 17 de agosto de 1811, en Caracas.

Este aniversario se celebra como el Día de la Independencia de Venezuela. El Libro de Actas original del primer Congreso de Venezuela se encuentra en el Palacio Federal Legislativo en Caracas.


Acta Solemne de la Independencia

En el nombre de Dios Todopoderoso

"Nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación americana de Venezuela en el continente meridional, reunidos en Congreso, y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos, que recobramos justa y legítimamente desde el 19 de abril de 1810, en consecuencia de la jornada de Bayona y la ocupación del trono español por la conquista y sucesión de otra nueva dinastía constituida sin nuestro consentimiento, queremos, antes de usar de los derechos de que nos tuvo privados la fuerza, por más de tres siglos, y nos ha restituido el orden político de los acontecimientos humanos, patentizar al universo las razones que han emanado de estos mismos acontecimientos y autorizan el libre uso que vamos a hacer de nuestra soberanía. No queremos, sin embargo, empezar alegando los derechos que tiene todo país conquistado, para recuperar su estado de propiedad e independencia; olvidamos generosamente la larga serie de males, agravios y privaciones que el derecho funesto de conquista ha causado indistintamente a todos los descendientes de los descubridores, conquistadores y pobladores de estos países, hechos de peor condición, por la misma razón que debía favorecerlos; y corriendo un velo sobre los trescientos años de dominación española en América, sólo presentaremos los hechos auténticos y notorios que han debido desprender y han desprendido de derecho a un mundo de otro, en el trastorno, desorden y conquista que tiene ya disuelta la nación española. Este desorden ha aumentado los males de la América, inutilizándole los recursos y reclamaciones, y autorizando la impunidad de los gobernantes de España para insultar y oprimir esta parte de la nación, dejándola sin el amparo y garantía de las leyes. Es contrario al orden, imposible al gobierno de España, y funesto a la América, el que, teniendo ésta un territorio infinitamente más extenso, y una población incomparablemente más numerosa, dependa y esté sujeta a un ángulo peninsular del continente europeo. Las sesiones y abdicaciones de Bayona, las jornadas del Escorial y de Aranjuez, y las órdenes del lugarteniente duque de Berg, a la América, debieron poner en uso los derechos que hasta entonces habían sacrificado los americanos a la unidad e integridad de la nación española. Venezuela, antes que nadie, reconoció y conservó generosamente esta integridad por no abandonar la causa de sus hermanos, mientras tuvo la menor apariencia de salvación. América volvió a existir de nuevo, desde que pudo y debió tomar a su cargo su suerte y conservación; como España pudo reconocer, o no, los derechos de un rey que había apreciado más su existencia que la dignidad de la nación que gobernaba. Cuantos Borbones concurrieron a las inválidas estipulaciones de Bayona, abandonando el territorio español, contra la voluntad de los pueblos, faltaron, despreciaron y hollaron el deber sagrado que contrajeron con los españoles de ambos mundos, cuando, con su sangre y sus tesoros, los colocaron en el bono a despecho de la Casa de Austria; por esta conducta quedaron inhábiles e incapaces de gobernar a un pueblo libre, a quien entregaron como un rebaño de esclavos. Los intrusos gobiernos que se abrogaron la representación nacional aprovecharon pérfidamente las disposiciones que la buena fe, la distancia, la opresión y la ignorancia daban a los americanos contra la nueva dinastía que se introdujo en España por la fuerza; y contra sus mismos principios, sostuvieron entre nosotros la ilusión a favor de Fernando, para devorarnos y vejarnos impunemente cuando más nos prometían la libertad, la igualdad y la fraternidad, en discursos pomposos y frases estudiadas, para encubrir el lazo de una representación amañada, inútil y degradante. Luego que se disolvieron, sustituyeron y destruyeron entre sí las varias formas de gobierno de España, y que la ley imperiosa de la necesidad dictó a Venezuela el conservarse a sí misma para ventilar y conservar los derechos de su rey y ofrecer un asilo a sus hermanos de Europa contra los males que les amenazaban, se desconoció toda su anterior conducta, se variaron los principios, y se llamó insurrección, perfidia e ingratitud, a lo mismo que sirvió de norma a los gobiernos de España, porque ya se les cerraba la puerta al monopolio de administración que querían perpetuar a nombre de un rey imaginario. A pesar de nuestras protestas, de nuestra moderación, de nuestra generosidad, y de la inviolabilidad de nuestros principios, contra la voluntad de nuestros hermanos de Europa, se nos declara en estado de rebelión, se nos bloquea, se nos hostiliza, se nos envían agentes a amotinarnos unos contra otros, y se procura desacreditarnos entre las naciones de Europa implorando sus auxilios para oprimirnos. Sin hacer el menor aprecio de nuestras razones, sin presentarlas al imparcial juicio del mundo, y sin otros jueces que nuestros enemigos, se nos condena a una dolorosa incomunicación con nuestros hermanos; y para añadir el desprecio a la calumnia se nos nombran apoderados, contra nuestra expresa voluntad, para que en sus Cortes dispongan arbitrariamente de nuestros intereses bajo el influjo y la fuerza de nuestros enemigos. Para sofocar y anonadar los efectos de nuestra representación, cuando se vieron obligados a concedérnosla, nos sometieron a una tarifa mezquina y diminuta y sujetaron a la voz pasiva de los ayuntamientos, degradados por el despotismo de los gobernadores, la forma de la elección; lo que era un insulto a nuestra sencillez y buena fe, más bien que una consideración a nuestra incontestable importancia política. Sordos siempre a los gritos de nuestra justicia, han procurado los gobiernos de España desacreditar todos nuestros esfuerzos declarando criminales y sellando con la infamia, el cadalso y la confiscación, todas las tentativas que, en diversas épocas, han hecho algunos americanos para la felicidad de su país, como lo fue la que últimamente nos dictó la propia seguridad, para no ser envueltos en el desorden que presentíamos, y conducidos a la horrorosa suerte que vamos ya a apartar de nosotros para siempre; con esta atroz política, han logrado hacer a nuestros hermanos insensibles a nuestras desgracias, armarlos contra nosotros, borrar de ellos las dulces impresiones de la amistad y de la consanguinidad, y convertir en enemigos una parte de nuestra gran familia. Cuando nosotros, fieles a nuestras promesas, sacrificábamos nuestra seguridad y dignidad civil por no abandonar los derechos que generosamente conservamos a Fernando de Borbón, hemos visto que a las relaciones de la fuerza que le ligaban con el Emperador de los franceses ha añadido los vínculos de sangre y amistad, por lo que hasta los gobiernos de España han declarado ya su resolución de no reconocerle sino condicionalmente. En esta dolorosa alternativa hemos permanecido tres años en una indecisión y ambigüedad política, tan funesta y peligrosa, que ella sola bastaría a autorizar la resolución que la fe de nuestras promesas y los vínculos de la fraternidad nos habían hecho diferir; hasta que la necesidad nos ha obligado a ir más allá de lo que nos propusimos, impelidos por la conducta hostil y desnaturalizada de los gobiernos de España, que nos ha relevado del juramento condicional con que hemos sido llamados a la augusta representación que ejercemos. Mas nosotros, que nos gloriamos de fundar nuestro proceder en mejores principios, y que no queremos establecer nuestra felicidad sobre la desgracia de nuestros semejantes, miramos y declaramos como amigos nuestros, compañeros de nuestra suerte, y participes de nuestra felicidad, a los que, unidos con nosotros por los vínculos de la sangre, la lengua y la religión, han sufrido los mismos males en el anterior orden; siempre que, reconociendo nuestra absoluta independencia de él y de toda otra dominación extraña, nos ayuden a sostenerla con su vida, su fortuna y su opinión, declarándolos y reconociéndolos (como a todas las demás naciones) en guerra enemigos, y en paz amigos, hermanos y compatriotas. En atención a todas estas sólidas, públicas e incontestables razones de política, que tanto persuaden la necesidad de recobrar la dignidad natural, que el orden de los sucesos nos ha restituido, en uso de los imprescriptibles derechos que tienen los pueblos para destruir todo pacto, convenio o asociación que no llena los fines para que fueron instituidos los gobiernos, creemos que no podemos ni debemos conservar los lazos que nos ligaban al gobierno de España, y que, como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra, y tomar entre las potencies de la tierra, el puesto igual que el Ser Supremo y la naturaleza nos asignan y a que nos llama la sucesión de los acontecimientos humanos y nuestro propio bien y utilidad. Sin embargo de que conocemos las dificultades que trae consigo y las obligaciones que nos impone el rango que vamos a ocupar en el orden político del mundo, y la influencia poderosa de las formas y habitudes a que hemos estado, a nuestro pesar, acostumbrados, también conocemos que la vergonzosa sumisión a ellas, cuando podemos sacudirlas, sería más ignominiosa para nosotros, y más funesta para nuestra posteridad, que nuestra larga y penosa servidumbre, y que es ya de nuestro indispensable deber proveer a nuestra conservación, seguridad y felicidad, variando esencialmente todas las formas de nuestra anterior constitución. "Por tanto, creyendo con todas estas razones satisfecho el respeto que debemos a las opiniones del género humano y a la dignidad de las demás naciones, en cuyo número vamos a entrar, y con cuya comunicación y amistad contamos, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Venezuela, poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras intenciones, implorando sus divinos y celestiales auxilios, y ratificándole, en el momento en que nacemos a la dignidad, que su providencia nos restituye el deseo de vivir y morir libres, creyendo y defendiendo la santa, católica y apostólica religión de Jesucristo. Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes. Y para hacer válida, firme y subsistente esta nuestra solemne declaración, demos y empeñamos mutuamente unas provincias a otras, nuestras vidas, nuestras fortunas y el sagrado de nuestro honor nacional. Dada en el Palacio Federal y de Caracas, firmada de nuestra mano, sellada con el gran sello provisional de la Confederación, refrendada por el Secretario del Congreso, a cinco días del mes de julio del año de mil ochocientos once, el primero de nuestra independencia. Juan Antonio Rodríguez Domínguez, Prisidente del Congreso, Luis Ignacio Mendoza Vicepresidente del Congreso ambos por Caracas Cristóbal de Mendoza, Presidente de la Confederación en turno. Juan de Escalona. Baltazar Padrón. José Tomás Santana, Secretario".
Firmas

* Provincia de Caracas: Isidro Antonio López Méndez, Juan Germán Roscio, Felipe Fermín Paúl, Francisco Xavier Ustariz, Nicolás de Castro, Fernado de Peñalver, Gabriel Pérez de Pagola, Salvador Delgado, El Marques del Toro, Juan Antonio Días Argote, Gabrilel de Ponte, Juan José Maya, Luis José de Carzola, José Vicente Unda, Francisco Xavier Yanes, Fernando Toro, Martín Tovar Ponte, José Angel de Alamo Francisco Hernández, Lino de Clemente, Juan Toro.

* Provincia de Cumaná: Francisco Xavier de Mayz, José Gabril de Alcalá, Juan Bermúdez, Mariano de la Cava.

* Provincia de Barinas: Juan Nepomuceno de Quintana, Ignacio Fernández, Ignacio Ramón Briceño, José de la Santa y Bussy, José Luis Cabrera, Ramón Ignacio Méndez, Manuel Palacio.

* Provincia de Barcelona: Francisco de Miranda, Francisco Policarpo Ortiz, José María Ramírez.
* Provincia de Margarita: Manuel Plácido Maneiro
* Provincia de Mérida: Antonio Nicolas Briceño, Manuel Vicente de Maya.

* Provincia de Trujillo: Juan Pablo Pacheco.

miércoles, 2 de julio de 2008

Mujer muere en hospital de NY y nadie se da cuenta

Nueva York (AP) .- Las autoridades encargadas de los hospitales de la ciudad acordaron el martes implementar reformas en el pabellón psiquiátrico donde una grabación de cámaras de vigilancia mostró a una mujer que cayó de su silla, se contorsionó en el piso y murió luego de que nadie la atendiera.

Esmin Green, de 49 años y nacida en Jamaica, había estado esperando en la sala de emergencia durante casi 24 horas cuando se cayó de su silla a las 5:32 de la mañana del 19 de junio, con el rostro hacia el suelo.

Fue declarada muerta a las 6:35, cuando alguien del personal médico, avisado por una persona que estaba en la sala de espera, finalmente se aproximó, movió a Green con su pie y le tocó suavemente el hombro como para despertarla.

Esta persona se fue y regresó con alguien que vestía una bata blanca de laboratorio, quien examinó a Green y pidió ayuda.

Hasta que apareció el miembro del personal, el colapso de Green casi no causó inquietud. Otros pacientes que esperaban a pocos metros no reaccionaron. Algunos guardias de seguridad y miembros del personal del hospital al parecer notaron su cuerpo tendido al menos en tres ocasiones, pero no mostraron una intención visible de ver si necesitaba ayuda.





Un guardia ni siquiera se levantó de su silla, y sólo rodó sobre wsta hacia una esquina para ver el cuerpo.

Green, quien ingresó contra su voluntad al pabellón psiquiátrico en la mañana previa y estuvo a la espera de una cama toda la noche, dejó de moverse aproximadamente una media hora después de que cayó de la silla.

La Corporación de Salud y Hospitales de la Ciudad de Nueva York, operadora del hospital, dijo que seis personas fueron despedidas como resultado de la tragedia, incluido personal de seguridad y miembros del personal médico.

La unidad psiquiátrica del Kings County Hospital en Brooklyn ya había sido objeto de reclamaciones por defensores de los pacientes con enfermedad mental.

Una agencia estatal, el Servicio Legal de Higiente Mental del Estado de Nueva York, y la Unión de Defensa de las Libertades Civiles en Nueva York interpusieron una demanda hace un año, donde llamaban al centro psiquiátrico "una cámara de mugre, decadencia, indiferencia y peligro".

Ambas partes en la disputa acudieron el martes ante un juez federal para interponer papeles en los que el sistema de hospitales accedió a efectuar una serie de reformas. Bajo el acuerdo, los pacientes en la sala de espera serán revisados cada 15 minutos.

Durante los próximos cuatro meses, el hospital intentará reducir el tiempo promedio de espera a unas 10 horas. Un juez dará el visto bueno al acuerdo el miércoles.